lunes, 15 de marzo de 2010

Ups!

Esta entrada la estoy escribiendo con muchas ganas de que nadie la lea, y la escribo porque tengo un compromiso moral y porque también espero que escribirlo y compartirlo me abra nuevos caminos para salir de esto más rápido y más acompañada.
Pues tuve un fin de semana complicado con 2 recaídas, no graves, pero recaídas al fin, digamos que si fuera alcohólica hoy estaría un poco cruda. Lo que me llama la atención son varias cosas, porque al tener un episodio de bulimia en un estado tan consciente creo que me pude dar cuenta de cosas positivas, y bueno pues me quedare con lo bueno y no me torturaré por haber caído, al fin que ya me levanté, espero!
¿Porque caí?, muy fácil, el hecho de saber que voy a estar sola , y que voy a tener todo el tiempo del mundo para poder planear, comer, y vomitar, me regresa a un estado como muy conocido, y algo me hace inmediatamente click, y es como subirme a la montaña rusa de Bulimilandia!
Empiezo con un poco de emoción, pensando en todo lo que por fin después de meses y meses de restringirme, voy a poder comer y termino arrepentida tapada con mil sweaters por que me da todo el frío del mundo después de vomitar (no se porque) . Punto número uno, no es cierto que he estado tan restringida pero es probable que tenga que tener cuidado de no sentir que todo el tiempo me estoy privando de cosas porque entonces la probabilidad de que explote, aumenta. La verdad es que ya no es como antes, que sentía que todo el tiempo comía feo, y que sólo disfrutaba las comida que me engordaban.
Bueno ya una vez decidida y con todo mi arsenal armado, empiezo a comer, pero oh sorpresa! Me causa tanta ansiedad saber que estoy recayendo y que tenía tanto tiempo de estar bien, que ni siquiera disfruto lo que como. Así que lo que en un principio era algo para poder "disfrutar" eso de lo que me había privado, pues perdió sentido porque en serio el atragantarme no me permitió disfrutar nada. Incluso una vez empezado mi comilona (ese término se lo robé a mi última nutrióloga) pienso "mejor me paro ni siquiera me está gustando" pero pues ya no puedo porque ya tengo muchas calorías dentro de mi y de todas formas las voy a sacar no? Estoy segura que si le hubiera dado una pequeña mordida a esa dona, o a esa pizza o a lo que fuera, me hubiera sentido más feliz, tranquila y mi peso estaría exactamente igual o hasta mejor. Punto número 2 e importantísimo y no es que nadie me lo haya platicado, yo lo he comprobado más de una vez: cuando vomito, engordo, si no vomito, puedo mantener mi peso o incluso bajarlo. Lo comprobé en Navidad por ejemplo, comí lo que quise, no me acuerdo de un momento que me haya torturado por no comer algo, y subí 1 kg tal vez, y eso sin hacer ejercicio constante. Cuando vomito, a los 30 min. empiezo a perder color, temperatura, y entonces me da miedo que me baje tanto el azúcar que empiezo a comer. No mucho ni cosas que me engorden peor de cierta forma recupero ahí las calorías, y todas, ya que mi cuerpo entra en estado de alerta y lo que le meta, lo utiliza TODO. Tomo mucha agua porque me he llegado a desmayar por estar deshidratada, así que me hincho y retengo líquidos, así que por lo general acabo subiendo 1 kg pero muy diferente a Navidad, sin haber disfrutado nada, y lo que es peor haciéndole daño a mi cuerpo, y un poco alterada de la psique.
Y luego me doy cuenta que el vomitar tampoco me causa ya esa sensación de ligereza, de triunfo y de tranquilidad, lo cual es bueno. Total que viéndolo ya desde afuera del hoyo, veo que esta recaída fue totalmente diferente a las demás, y eso me alegra dentro de lo que cabe.
Y la verdad es que me faltó trabajo, aplicar alguna de las técnicas que sé pueden funcionar, hablarlo antes de hacerlo, no sé hacer algo para evitarlo. Me parece que es el hecho de tener el mismo patrón de conducta durante 15 años lo que hace tan fácil caer en él, a final de cuentas era el único camino que conocía así que es muy fácil que me vuelva a ubicar en esa ruta. Es algo así como los caballos del Hotel Hacienda Jurica: crees que los llevas tú, pero están tan acostumbrados a la ruta que siguen, que si los sueltas, siguen exactamente el mismo camino, y si tratas de cambiarles el rumbo se jalonean y no se dejan.
Lo que veo como más riesgoso de la situación, no es el que me haya hecho un daño físico, lo veo como si me hubiera enfermado del estómago, y ya, sé que no es igual, pero trato de verlo así para sentirme menos mal . Lo que sí noto y eso me da más miedo, es que el hecho de hacerlo una vez me prende como que todo el mecanismo y me quedo con ganas y con el impulso de hacerlo hoy, al rato, mañana.... Así que repito, es una adicción! Seguro así le pasa a los alcohólicos creen que por una vez no pasa nada, pero te enciende todo y no es fácil parar.
De verdad espero que este episodio haya durado sólo dos días, y ya, que a partir de hoy, pueda regresar a escribir este blog como "memorias" más que como algo actual. Espero que no lea nadie esto jajaja, y creo que sí me ayudó escribirlo. Me siento más tranquila y con más fuerza.

lunes, 8 de marzo de 2010

Miedo

Miedo a la comida? qué es eso? Conozco el miedo al coco, el miedo a la oscuridad, a los fantasmas pero como es posible que alguien tenga miedo a la comida.
Pues sí, yo conozco el miedo a la comida y muchas veces llega a ser terror. No es a toda la comida, sino a cierto tipo de comida, y el grado de miedo cambia también según de que alimento estemos hablando.
En mi caso, lo que más miedo me da es lo dulce y mantecoso. Por ejemplo un brownie de chocolate, con helado de vainilla y crema batida, bañado con salsa caliente y espolvoreado con nueces y azúcar glass (se me antojo !), me da pavor! Sin embargo, no quiere decir que no se me antoje o que no me guste, al contrario algunas cosas son mis favoritas y el miedo es en dos sentidos: en la forma en que ese alimento me va a engordar y en que probablemente no sea capaz de detenerme al comerlo y eso seguro me desencadena episodios de bulimia.
Antes llegó a ser miedo a todo, creo que lo único que he podido comer sin culpas, miedo, o remordimiento, son los vegetales. Incluso algunas frutas como el plátano las llegué a poner en mi lista de alimentos "prohibidos".
Los alimentos empanizados o rebozados también me dan miedo, tiene mucho mucho tiempo que no pruebo una milanesa. Cuando era chiquita había dos cosas que me podían volver loca (seguro eran muchas más pero estas dos son punto y aparte): la milanesa de res empanizada y gratinada, y los tacos dorados de pollo. Actualmente, a mis 30 años y después de 15 años de terapias, no puedo comer ninguno de estas dos delicias. Espero algún día poder hacerlo, con medida, sin culpa y disfrutando.
Leo todas las etiquetas de lo que como, y aunque hay algunos nutriólogos que recomiendan hacerlo, yo creo que puede volverse algo obsesivo. Hay algunas cosas que como que no traen la información nutricional y me las como, sabiendo que no es el mejor alimento y que probablemente si me como mas de 1 pueda reflejarse en la báscula, pero sin mortificarme. Por ejemplo hoy me comí un mini cuerno de chocolate, sé que es azúcar, que tiene harina, que es refinado, pero me vale, como no sé exactamente que tanto me engorda, lo disfruto y la verdad es que ni si quiera me preocupa tanto, aunque claro trato de no comerlo diario!
Los quesos fundidos me dan miedo, no como tortillas de harina, y aunque cada vez las extraño menos, ayer tuve que darle una mordida a una quesadilla que se veía deliciosa como para quitarme las ganas. Podría pasarme horas escribiendo que alimentos me dan miedo, pero tampoco es el punto.
La cantidad y variedad de alimento que hay en un lugar también me provoca miedo y angustia. Lo que sería un Disneyworld para un niño, para mi lo es un buffet, aunque aparte de ser el mejor lugar donde puedo estar, también es el que más stress me puede llegar a generar. Hasta hace muy poco tiempo, ir a un buffet, invariablemente terminaba en un episodio de bulimia. Los eventos como Navidad, Fin de Año o un cumpleaños, eran/son (todavía no defino) todo un acontecimiento para mi. Desde días antes, planeaba con emoción y excitación, todo lo que iba a comer, me volvía loca el pensar toda la comida que iba a haber. Planeaba en como iba a hacer para sacar el máximo provecho y lograr que me engordara lo mínimo.¿ Empezaría a comer antes, para que mientras los demás seguían cenando, yo pudiera vomitar? O ¿sería mejor comer un poco con todos, y apartar comida para la madrugada o el día siguiente? Si eran tacos ¿cómo le haría para comer mucho mucho y que nadie se diera cuenta? A veces hasta me ponía nerviosa el hecho de que no fuera a alcanzar la comida, trataba de servirme mucho, o antes de la cena hacía mi apartado para asegurarme que yo tendría suficiente para atascarme. Y muchas cosas más que creo que si sigo escribiendo alguno de ustedes me va a querer encerrar a un psiquiátrico! Y leo lo que escribo y la verdad me sorprende que esté yo aquí muy mona (y cuerda!) sentada después de haber comido tranquilamente mi sandwich, un yoghurt, mis zanahorias y hasta un panecito de postre! Pero no crean, como siempre dejaré la promesa de que en otro post les contaré del día que en serio sentí que me estaba volviendo loca y eso sí que me dio más miedo que cualquier plato de spaghetti!.
Es bueno no sentir miedo de tantas cosas, y saber que puedo comer mucha más variedad y disfrutarlo. Es bonito por fin vivir una Noche Buena en paz sin la atención a la comida y que verdaderamente sea una noche BUENA.
No te rindas nunca, en lo que sea, la recompensa de el éxito, no se compara con nada que yo haya sentido hasta la fecha, esa es la verdadera felicidad en mi vida: MI PROPIO ÉXITO!

jueves, 4 de marzo de 2010

Otra práctica

Me definí como bulímica porque definitivamente es la práctica más común que yo tenía. Pero hoy recordé que no siempre comía y vomitaba, al principio, intenté otros métodos para bajar de peso.
Cuando entré a 4to semestre de prepa, logré hacer una dieta que me ayudó a bajar de peso. No recuerdo cual era, pero recuerdo que por primera vez me sentía "bien" con el cuerpo que había conseguido. Fue a raíz de que me operaron de la nariz que empecé a bajar de peso. Al principio porque me era imposible comer, la recuperación fue horrible para mí. Después porque me sentía contenta con como me había quedado mi nueva cara. Siempre pensé que una vez operada mi vida iba a cambiar, porque ya no sería espantosa y esa deformidad ya no iba a ser más parte de mi. La verdad creo que exagero porque no tenía la nariz deforme, simplemente había heredado la nariz de mi papá y no era tan femenina, pero lo triste es que siempre me dijeron en mi casa que mi nariz en efecto era horrible.
El caso es que ya con nariz nueva y con unos cuantos kilos de menos ya me empezaba a sentir más segura. Por primera vez en mi vida sentía que atraía a alguno que otro compañero de prepa y eso me hacía esforzarme más en mi dieta. Ahí confirmé que ser delgada era lo más importante, es increíble la cantidad de personas que te empiezan a halagar por verte más delgada. Ahí me di cuenta que el mundo estaba diseñado para las personas delgadas y no para los gorditos, lo flaco era bueno, lo gordo malo, punto. Así que tenía una mezcla de miedo y felicidad. Era feliz porque por fin me sentía bien con mi cuerpo y gozaba de las mieles de la delgadez y miedo porque no quería nunca más volver a subir de peso. Así que lleve mi dieta al extremo. Estaba yo en cuarto semestre de prepa, y en serio no sé como le hice, pero creo que por un mes o 3 semanas, mi dieta consistió en 1/2 manzana de desayuno, una coca light a medio día, otra manzana en la comida, otra coca light en la tarde (el gas me quitaba el hambre) y cenaba cualquier cosa. Si llegaba a comer mucho, vomitaba o aplicaba otro método igual de desagradable. Me tomaba medio bote de leche de magnesio. El sólo hecho de pensar en el asco que sentía, me pone la piel chinita mientras lo escribo. La leche de magnesio ( o magnesia no me acuerdo) me laxaba. Así que duraba yo como un día completo con una diarrea que era agua. Como era de esperarse estas prácticas no me duraron mucho porque había días que el dolor de estómago me doblaba. Hoy recordé esta práctica, porque llevo 3 días con una gastritis y colitis de miedo, ayer no salí del baño, no he podido ir al gimnasio, y creo que lo que me hizo daño fue un producto "natural" que me tomé. Lo que sí quiero reconocer, es que siempre que me pasa algo así, me pongo a pensar en todo lo que le he hecho a mi cuerpo y todo lo que me ha aguantado. Me ha cobrado algunas facturas (otro post super importante!) pero la verdad ha sido el cuerpo más noble y ojalá todos pudiéramos cuidar al nuestro como lo que es, lo ÚNICO que tenemos.
Por eso insisto tanto en la importancia de información, de regulación, de atención a este tema de los Transtornos de Alimentación porque en la mayoría de los casos, no es algo que dure poco tiempo, o que sea como la canción de moda. Es un problema verdadero, psicológico que tiene mucho más de fondo de lo que creemos.
Yo no estoy curada, no sé si algún día lo vaya a estar, quiero pensar que sí, y por lo menos tengo claro que nunca dejare de luchar. Así que espero que el hecho de que vaya a aceptar o platicar ciertas cosas que aún pienso o hago no me quite credibilidad porque si algo estoy haciendo es escribir esto de la formas más honesta que puedo. Regresando a la falta de regulación, es increíble la cantidad de productos "milagrosos" para bajar de peso que se venden. Lo digo porque me confieso una persona que suelo comprar las cápsulas de alcachofa porque ya me dijo Fulano que son buenísimas para quitar el hambre o la crema "y" porque perengana bajo muchísimo de peso, etc, etc, ect. Hay sustancias como el Orlistat (que encapsula grasa) o la Sibutramina o algo así (en teoría quita el hambre) que se pueden conseguir en cualquier farmacia y cualquiera las puede comprar. Sin embargo me ha dicho un doctor que se tiene que regular la dosis y hacer estudios en las personas que quieran tomarlo para descartar complicaciones renales o de otro tipo. En mi caso lo último que compré fue un jugo que tiene Alcachofa, Spirulllina, Clorofila y no se que más que es como para regular y desintoxicar, me tomé más de la dosis recomendada y me fue como en feria! Con un producto que es natural y que se vende en cualquier tienda. Es de preocuparse que todo esto se venda y se venda y que en vez de que haya un apoyo al tema de la obesidad, se esté utilizando para sacar provecho económico y abusar de toda la gente que está desesperada por bajar unos kilos, y como no van a estar desesperados, este es un mundo para gente flaca!
Espero que si estás tomando algo para bajar de peso, sea porque te lo recetó alguien, y esté 100% supervisado, lo demás no sirve. Lo que yo he comprobado que sirve es comer balanceada y sanamente y hacer ejercicio. Lo más importante que tenemos es nuestro cuerpo, chico, grande, flaco, blanco, gordo, morenos como sea, pero si no estamos bien de salud, lo demás no sirve de nada.

domingo, 28 de febrero de 2010

Profetas

Ayer en la boda de mi primo, el pastor dijo unas palabras que van perfecto con este post, "los padres son profetas". Lo que le dices a tus hijos, muy probablemente lo van a ser. No lo digo yo, ni el pastor, lo dicen los psicólogos y básicamente el sentido común. Yo era la gordita, siempre, para toda mi familia, y no sé muy bien porque decidieron decirme así. O sea sí me acuerdo que de bebé tenía como llantitas, pero casi todos los bebés que conozco así son! Nunca fui difícil para la comida, así que nunca estuve baja de peso ni mucho menos, pero de eso a decirme que nunca iba a poder ser delgada por que no tenía la "constitución" necesaria, ...mmmmm hay mucha diferencia.
No tienen idea la cantidad de veces que escuché de alguna tía, mis papás, mi abuela o alguien cercano a mi las frases: "tienes los huesos grandes", "tu complexión es gruesa"," tienes las piernas de tu abuela igual de gordas", "gorda" (todo en buena onda y de cariño claro). El caso es que dicho y hecho, era gordita.
Cuando llegué a Querétaro, como a los 1o años, yo me sentía ya muy insegura. No me gustaba relacionarme con nadie porque no sabía cómo y me sentía siempre muy incómoda al hablar con otras personas. Yo había estudiado en escuela de puras mujeres en el DF, así que el llegar a escuela mixta representó un estrés extra para mi (aparte de cambiarme de casa, llegar a una nueva escuela, etc.). No me acuerdo de casi nada, pero me acuerdo que no tenía amigos, que me sentía ansiosa y que no me gustaba mucho ir a la escuela. Lo que me acuerdo es de mi primera amiga, que a la fecha es mi mejor amiga. Ella me ayudó a relacionarme y a conocer más gente, me ayudó a ver la vida de una forma más alegre y es algo que siempre le voy a agradecer porque no sé que hubiera sido de mí sin ella. (Gracias amiga, te mereces y te deseo lo mejor)
Yo era de las últimas siempre en las filas del salón porque creo que crecí muy rápido y era de las más altas. Eso no me ayudaba en nada, porque aparte de los kilos de más, la altura me hacía ver un gigante y me sentía como una mole en comparación de mis compañeras. En la escuela la historia siempre fue más o menos la misma. Me sentía horrible, siempre me comparaba con las demás y resultaba yo perdiendo porque no era güerita, o finita, no era delgada, no tenía el pelo largo, no tenía los ojos claros, era mala para los deportes, no tenía ninguna gracia en pocas palabras. Me ha costado mucho dejar de compararme pero creo que cada vez entiendo mejor que cada quien es diferente y puedo ver a las otras mujeres y saber que todas somos atractivas de distinta manera.
En mi casa pasaba las tardes sufriendo porque no podía comer lo que quería porque estaba a dieta. Yo tenía que comer sopa de verduras y pollo asado mientras que mi hermano podía comer tacos dorados de pollo y crema de frijol. Por cierto, ¿como creen que le dice a la fecha a mi hermano?..."el flaco". Así que mientras yo sufría tomando en ayunas sábila licuada con gotas de limón para que fuera un poco más digerible(guacala en serio), mi hermano desayunaba pan francés con cajeta. Mientras yo sufría aguantando que me pusieran agujas porque iba con la nueva dieta que le habían recomendado a mi mamá, mi hermano nos esperaba en el coche comiendo una bolsa de pizzerolas. Y así durante años y años. Llegó un punto en el que me tenían que esconder la comida porque si no acababa con ella. Como mi hermano podía comer roles glaseados, conchas, cajeta, etc, yo sabía que en algún lugar de la despensa tenía que haber. Así que a veces en la madrugada me despertaba, o cuando no estaban mis papás, y buscaba por toda la cocina, subida en sillas, para encontrar la comida. Siempre la encontraba y siempre me la acababa. No sé si me daba coraje que me la escondieran y por eso terminaba con ella, o simplemente porque en serio moría de ganas de un paquete de bigotes rellenos de chocolate. A la fecha hay veces que escondo yo la comida porque me da pena que alguien vea que compré un paquete de chocolates o alguna otra cosa que se supone que no debo de comer.
Claro que no porque me dijeran "gorda", ya fui gorda, o sea si me hubieran dicho "güera" seguro no se me iban a cambiar los ojos de repente a color verde acqua! Hubo otras cosas que después de las 10 mil terapias tomadas, me doy cuenta, contribuyeron a todo este caos. Más adelante hablaré de ellas. Pero para cerrar con lo de los profetas quiero dar un pequeñísmo ejemplo de algo positivo en mi vida.
Desde que tengo uso de razón me dijeron que era inteligente. Desde muy pero muy pequeña siempre fui de 10, 100 o A la escala que quieran, y mientras más 10 tenía mi boleta, más inteligente me decían que era. Así que siempre me sentí inteligente, puedo decir que nunca dudé de mi capacidad de sacar adelante una materia, o una clase. No soy Einstein ni nada parecido, dentro de la escala "normal", me considero una persona inteligente. En la escuela era la primera en terminar el examen, no estudiaba porque por alguna razón las clases se me pegaban muy bien y con eso tenía para sacar adelante la materia y nunca reprobé nada. Pero eso sí, desde que nací, mi papá se ha encargado de decirme casi todos los días de su vida (que mañana son 62 años!!! Felicidades)que soy inteligente. Mi mamá también me decía pero como que a ella le importaban más otras cosas, y mi papá era al que le tenía que rendir cuentas de la escuela. Así que en este caso, también fueron "profetas".
Así que como dice un libro ("los 4 acuerdos"), se impecable con tus palabras. Si no tienes nada positivo que decir, mejor no digas nada. Muchas veces no sabemos que efecto pueden tener nuestras palabras en otras personas, pero que mejor que sean palabras positivas lo que puedan recibir de nosotros los demás.
De mi parte te agradezco que me leas, porque cada cosa que escribo aquí, es como un curita que me pongo. Gracias de corazón =)

miércoles, 24 de febrero de 2010

A veces es taaaan difícil

Ayer me acordé de que muchas veces me parece imposible seguir con la lucha aunque me pasa cada vez menos, pero a veces me cansoooooo. Me canso de no poder comer lo que quiero a la hora que quiera y en la cantidad que quiera. Me cansa verme al espejo y ver que la panza no desaparece. Me cansa ver personas (como mi querido esposito) que come lo que quiera, y con que corra 30 minutos baja el doble que yo. Me cansa que llevo un año matándome en el gimnasio (lo disfruto mucho pero me cansa) y al que le dicen flaco es a él!!!! Me cansa ver mujeres que hacen 30 minutos de bici y con eso tienen para tener un cuerpazo, yo voy 2 horas y no me puedo poner un top. Hay una escena de la película de "Cuando un Hombre Ama a una Mujer" (la mejor que se ha hecho!) que la adopté como mía, ella le pregunta a él, ya estando rehabilitada (es alcohólica) : "Pregúntame cuántas ganas tengo de una copa en este momento"....Así me siento muchas veces, "Pregúntame cuántas ganas tengo de ir por una gringa, de comer una pasta cremosa con camarones o una pizza, o un cheesecake....etc?" Suena como chiste, pero para las personas que se han sentido como yo, no es nada cercano a un jaja.
Lo bueno es que el hartazgo me dura poco y no ha sido tan grande como para echar todo por la borda. Una vez lo hice y el sentimiento es horrible.
Me acuerdo del momento exacto en el que decidí que no me iba a preocupar más por mi peso y que me iba a dedicar a ser una gorda feliz. Estaba yo en primero de secundaria, por lo que creo que tenía 13 años?? Más o menos. Pesaba yo cerca de 70 kgs, y me sentía una ballena. La moda que traía era usar jeans (de hombre porque los de mujer no me quedaban), playeras de las Rinbros cuello V (por supuesto de hombre) y camisas de franela amarradas a la cintura. Usaba botas!!!! no me acuerdo si con casquillo o no, pero como que en ese momento era toda una rebelión la mía. Me rebelé a querer ser mujer delgada y delicada, estaba parada frente a mi espejo que era enoooorme, y pensé: "nunca voy a tener buen cuerpo, nunca voy a ser bonita, nunca le voy a gustar a nadie, para que me preocupo, mejor voy a ser una gorda feliz y comeré todo lo que quiero". Y así lo hice. Me sorprende ahora que recuerdo el momento, porque en serio lo recuerdo como si estuviera viendo la escena de una película, porque estaba tan chica! Era una niña! que increíble que ya pensara tan trágicamente. Creo que me duró como un año la rebelión y lo único que logré fue sentirme peor en todos los sentidos. Me estaba amargando y no me acuerdo de que ni siquiera el poder comer lo que quisiera me hiciera feliz. Ahora puedo decir que la felicidad no es comer, obvio todos lo sabemos, pero es una adicción tan sútil y engañosa, que en serio llegué a pensar que no era feliz porque estaba a dieta. Tal vez a esa edad fue cuando empezó el verdadero torbellino de Úrsula-comida, porque a partir de ahí mi vida se basó en la comida.
¿Desde cuando me acuerdo de sentir/saber que era gorda? desde los 7 años. Ese es el primer registro que tengo de sentirme grande, gorda y torpe. Estaba en el coche regresando de gimnasia olímpica y mi mamá me dijo: "ya me dijo la Sr.Fulana Entrometida (no es su nombre real ), que vamos a ponerlas a dieta porque se ven gorditas en el leotardo tú y x". Una vez más, no quiero señalar a nadie ni mucho menos, pero creo que decirle a una NIÑA de 7 años que la vas a poner a dieta no es la mejor forma de afrontar una situación de SALUD (no de estética). Ni siquiera estaba gorda (piernudita tal vez), estoy segura que ningún doctor se hubiera preocupado por mi peso en ese momento, pero como me creí que era gordita, me esforcé el resto de mi vida por comprobarlo.
Ah que rico! Este post me ayudó a acordarme de lo bien que se siente no darme por vencida! =) Gracias

PD: Mamá si lees esto en serio no te vayas a sentir, esto es para poder ayudar a otras personas a criar niñas más sanas física y mentalmente ok? TE QUIERO MUCHO MUCHO

lunes, 22 de febrero de 2010

Un rapidín!

Hola! estoy como loquita estos días lo cual es bueno, pero malo porque no me he dado el tiempo de seguir con está hermosa historia de mi vida, la cual insisto que mi super amiga escritora haga en película jajaj pero no quiere!
El libro que les decía es "Las Trampas del Cuerpo" de Judith Rodin (lo sé no tiene nada que ver con el título que les había dicho sorry!), y realmente si alguna vez te has sentido avergonzad@ de tu cuerpo, te lo recomiendo! Es increíble como a pesar de tener la máquina más hermosa del mundo trabajando para nosotros, muchas veces la despreciamos por no ser como "debería" (según quien?) y terminamos haciéndole mucho daño. El cuerpo es brillante!!!
Me está gustando el libro porque me identifico con varias partes y hoy les voy a compartir una que se me hizo genial. Habla de la situación en que queremos ser personas perfectas, la perfecta esposa, madre, hija, amiga, estudiante, hermana, hija etc. etc. , lo cual no es posible, nadie es perfecto. Esta búsqueda de la perfección se traduce en stress que muchas veces no se puede sacar más que en la comida, o en el alcohol o en otros vicios, como la limpieza o el orden.
Tenemos que empezar a darnos cuenta que no somos perfectos y nunca vamos a ser, pero que increíble es cuando somos perfectos para nosotros mismos. A mi me parece una de las mejores experiencias que me ha dado la vida y un súper regalo el que de ser una persona que lloraba cuando me veía al espejo, de odiar cada parte y cada lonja de mi cuerpo y hasta el color de mi pelo y ojos, a ser una mujer agradecida por cada célula y hasta a veces sentir que soy perfecta para mí. Trato de verme con amor, y cuando me doy cuenta que me estoy criticando, las ojeras, o el brazo de tamalera o las ampollas en los pies, inmediatamente me detengo y me acuerdo de lo increíble que es mi cuerpo que puede correr durante 2 hrs seguidas. Y entonces doy gracias y más gracias y me siento feliz, y la ansiedad desaparece.
Te parece si hoy hacemos una lista de 10 cosas que nos hacen perfectos??!! Son muy pocas, lo sé seguro tenemos muchas más, pero hoy 10 que nos van a alegrar el corazón para este post rapidín sale?
1. Mis pies que aguantan el impacto de mis corridas
2. Mis piernas que odiaba de chiquita y ahora amo y me gusta enseñarlas ;)
3. Mis dedos que me permiten escribir esto
4. Mis ojos que permiten ver la belleza de un día soleado como hoy
5. Mi sonrisa porque me demuestra que hay muchos momentos por los cuales sonreír
6. Mis oídos que me permiten escuchar palabras de amor
7. Mis manos con las que puedo tocar mmmm
8. El color de mi piel
9. Mi estómago que me ha aguantado muchas cosas
10. Mi boca que me permite alimentarme y disfrutar de la belleza del comer para estar sana.

=) Y ahora a seguir admirándonos
bye!

jueves, 18 de febrero de 2010

Lectura

Lo prometido es deuda, y ya empecé a leer otra vez el libro de "The Best Little Girl in the World"! Ha sido un poco difícil porque me acuerdo como si lo hubiera leído ayer y la verdad es que se me empiezan a mover algunas cosas, pero lo bueno es que creo que sí lo puedo tomar positivamente. También estoy leyendo un libro que se llama "Como dejar de preocuparse por la propia apariencia física" o algo por el estilo, no lo tengo aquí y la verdad es que no me acuerdo bien del título. El caso es que aunque llevo leído muy poco de los dos, en conjunto creo que he logrado encontrar cosas en común en relación a como me siento, pienso, etc. Esto es algo muy bueno porque algo que yo sufrí mucho hace 10 o 12 años, fue el no encontrar información, ni apoyo, ni respuestas.
Un día me acuerdo de haber ido al centro del Tec que tiene de prevención de adicciones para pedir apoyo y la respuesta fue "no tenemos". Recuerdo que me dieron el teléfono de una psicóloga que se especializaba en trastornos alimenticios, fui con ella como 4 meses tal vez, no recuerdo mucho, pero estoy segura que cada uno de los consultorios que pise, algo bueno me dejaron.
En ese entonces no era un tema tan de "moda", al parecer ahora en las escuelas los trastornos alimenticios, desgraciadamente son el pan de cada día (y no es ironía ni humor negro eh). Los libros que encontraba en ese entonces eran más técnicos, todo hablaba sobre lo mismo: qué es, los síntomas, los riesgos, y algunos tratamientos que se han probado (ninguno sin éxito definitivo) y eso a mi me súper desesperaba porque lo que yo quería era entender porque tenía yo eso. Mi primera terapeuta, que ahora es como mi segunda madre y la adoro, tampoco conocía del tema, creo que en los 5 años de terapia que estuve con ella (a veces 2 veces a la semana!) lo tratamos poco. Sin embargo me ayudo muchísimo en muchos otros aspectos de mi vida, y sí creo que este tipo de enfermedades puedan controlarse con "desenmarañar la bolita de estambre" como ella dice. O sea que son tantas cosas, tantos sentimientos, tan pocas herramientas para poder lidiar con la frustración, el dolor, la libertad, la falta de x, etc. que desencadenan en enfermedades. Y en mi caso así fue porque no me acuerdo que fue primero, si la enfermedad o el no sentirme feliz, pero lo que sí me acuerdo es que yo no era feliz creo que desde los 12 años!
Cuando empecé a controlarme más, y a sentirme mejor, me daba miedo, porque sentía que esos momentos de felicidad poco me iban a durar y que no tardaría mucho en pasar algo que me volviera a mi "realidad" que era el de una mujer deprimida, enojada con medio planeta y odiando verme al espejo TODOS los días de mi vida. Lo bueno es que me doy cuenta que no pasa nada de eso! Que aunque no se me ha hecho fácil, ahora sé que soy feliz, que me puedo crear muchos momentos de felicidad, que hay mil cosas que llenan mi vida y que hacen que mi corazón sienta calorcito y mientras más tenga de eso, menos tendré de la ansiedad por comer.
El punto de este post es decir que yo a mis 16 años sentía que estaba verdaderamente loca, no le encontraba sentido a nada, y lo peor es que me enojaba mucho conmigo porque no entendía como teniéndolo todo, era tan infeliz. Siempre lograba tener una lista de 1000 defectos y nunca (obviamente) lograba ser lo perfecta que quería, es más mientras más me esforzaba por hacer todo bien y ser la mejor, peor me salían las cosas. Ahora entiendo el título del libro, y es así, yo quería ser la mejor niña del mundo ...para mi mamá, pero eso no sólo dependía de mi.
Tenía una enorme necesidad de que me reafirmaran o reconocieran, porque me acuerdo que seguido le preguntaba a mis papás cosas como : "¿si tuviera el pelo más largo me vería mejor?", "¿si bajara 10 kilos entonces ya podría parecerme más a x o y?", "¿como se me ve este color de pelo?" (Dios mío quién se pinta el pelo a los 14 años!!!), "¿cuando me operen la nariz voy a ser bonita como Y?". PAPÁS, seguro muchos ya lo saben pero los que no, la respuesta SIEMPRE porfavor que sea "tú eres la más bonita por x, z y y", "no necesitas cambiar para ser bonita" y lo más importante "la belleza NO es la felicidad".
Algo por lo que me urgía sentirme bien y salir de todo esto, es porque no quiero llegar a tener 50 o 60 años y tener 20 operaciones porque sigo basando la felicidad en lo físico. La belleza sí es subjetiva y no es lo más importante pero no es fácil vivir en un mundo donde al parecer lo único que importa es lo exterior.
Me doy cuenta que fomentar la alta autoestima es básico y de lo más importante. Me gustaría más hablar de todo lo que me ha afectado no tener una alta autoestima y algunas cosas que me faltaron para desarrollarla pero en otro post. ;)